Situada en el corazón de Guéliz, en la esquina del bulevar El Mansour Eddahbi y la avenida Imam Malik, el Gran Café de la Poste sigue siendo un testigo privilegiado de la historia de la Ville Nouvelle. Verdadero institución estilo brasserie, el establecimiento conserva una leyenda donde el tiempo parece haberse detenido, lejos del bullicio de los bulevares circundantes.
Se dice que Jacques Majorelle se sentaba a la mesa regularmente con el General Lyautey. Los dos hombres compartían allí, alrededor de una mesa, su amor común por Marrakech, anclando así el café en el patrimonio cultural de la ciudad.
Repris en 2005 por Héléna Paraboschi y Pierre Pirajean también en el origen de Bô-Zin y de Sahbi Sahbi Este «gran café» de los años 20 cultiva una elegancia poco común. Bajo la dirección de’Eric Conte Moustakidis, el establecimiento se esfuerza por perpetuar el encanto del pasado con una exigencia singular: no ceder nunca a los meros efectos de moda.
La renovación, confiada al famoso Estudio KO (Olivier Marty y Karl Fournier), han devuelto al lugar su encanto de antaño. Adaptándose a lo existente y conservando los líneas sin adornos excesivos, los arquitectos recrearon una atmósfera auténtica, entre escaleras de madera, contraventanas y ventiladores de techo.